Así ayuda la importación y exportación de frutas a la agricultura sostenible

Imagen correspondiente al post "Importación y exportación de frutas: así ayuda a la agricultura sostenible" de Frutas Olivar

Así ayuda la importación y exportación de frutas a la agricultura sostenible

En Frutas Olivar nos dedicamos desde hace más de 30 años a la importación y exportación de frutas y verduras. Tres décadas en las que tanto el mercado hortofrutícola como la sociedad han cambiado en muchos aspectos. Pero en especial, en cuanto a valores y procedimientos. Y ambos tienen mucho que ver con los avances e innovaciones tecnológicas.

Uno de los cambios de mentalidad que afectan al sector hortofrutícola es el referente a la agricultura sostenible. Cada vez más, existe una sociedad concienciada de la importancia de cuidar el medio ambiente, ya sea consumidor o empresa. Un cuidado que se ve favorecido a su vez por algunos cambios tecnológicos que permiten salvaguardar nuestro entorno.

Ante este aumento de demanda de productos procedentes de la agricultura sostenible ¿qué papel juega la importación y exportación de frutas y verduras? ¿Cuál es su impacto ambiental? Estas son algunas de las preguntas que abordaremos en este post.

Qué es la agricultura sostenible

Antes de avanzar en asuntos más concretos, es necesario saber qué entendemos por agricultura sostenible. Una definición de este concepto sería: cultivos que pretenden “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras, garantizando al mismo tiempo la rentabilidad, la salud del medio ambiente y la equidad social y económica” tal como afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura (FAO) en su web.

Sería una agricultura apoyada en la gestión sostenible del agua, la tierra y los recursos naturales. Esto ayudaría a promover ecosistemas saludables, conservando aquellos que son propios de cada zona.

Aunque a menudo se identifica la “agricultura sostenible” con una cuestión ecológica, el concepto tiene también una dimensión socioeconómica. Es decir, al promover los mercados agrícolas locales y regionales, se produce un impacto directo en la economía del lugar, favoreciendo su desarrollo.

La importación y exportación de frutas y verduras

Entonces, la importación y exportación de frutas y verduras ¿es sostenible? Como casi en todo, se trata de una pregunta compleja y para responder hay que atender a múltiples aspectos.

Agricultura extensiva vs agricultura intensiva

Aunque a menudo se tiende a confundir ambos conceptos, son diametralmente opuestos. La agricultura intensiva es aquella que persigue obtener la máxima productividad por unidad de superficie. Para ello suelen usarse fertilizantes, regadíos, maquinaria, etc.

Por su parte, la agricultura extensiva busca maximizar la productividad a través de los recursos naturales del lugar, sin importar la extensión que pueda llegar a ocupar el cultivo.

Un cultivo intensivo difícilmente será calificado ecológico. Por contra, los cultivos extensivos sí pueden tener esta certificación, siempre y cuando cumplan con otros requisitos como, por ejemplo, no usar productos químicos.

Conservar el ecosistema

Los cultivos tradicionales de una determinada zona suelen ser los más ajustados a la agricultura ecológica. Principalmente porque son cultivos que se adaptan a las características climáticas del lugar y también a los recursos propios de ese ecosistema. Además, ayudan a preservar la biodiversidad.

Consumir un cultivo propio de una zona favorece las condiciones medioambientales de la misma. Y, a su vez, a su población, ya que se fomenta una actividad económica asentada en dicha zona.

El papel de la importación y exportación

Teniendo en cuenta la preferencia de cultivos extensivos a intensivos y los productos propios de la zona, la importación y exportación de frutas y verduras se convierte en un aliado de la agricultura ecológica.

Por un lado, se beneficia a las zonas de cultivo que ven cómo sus productos llegan a consumidores de todo el mundo. Esto ayuda a perpetuar esta actividad económica de la zona en cuestión. Como consecuencia directa, existe un impacto positivo en el desarrollo de ese lugar.

Por el lado del consumidor, el beneficio es doble: puede tener acceso a frutas y verduras de cualquier parte del mundo. Pero además, se asegura de que esos productos han sido cultivos en el clima y con los recursos que le corresponden.

Otras consideraciones

Sin embargo, aún quedan algunos aspectos que mejorar para que el impacto sea aún más positivo. Para ello, es fundamental que continúe de manera exponencial el desarrollo tecnológico. En especial para minimizar la incidencia del transporte en el medio ambiente.

En este sentido, ofrecer vehículos que permitan hacer una logística más ecológica será la clave para avanzar en sostenibilidad.

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